Con dieciocho años, tras los muros de una prisión española, la vida de Núria Cadenes tomó la forma de cartas. Para mantenerse conectada con su país, con sus amigos y con su familia, una hoja de papel condensaba el tiempo y acortaba las distancias.
Las primeras cartas de la joven independentista, la mayoría dirigidas a su abuela, Maria Domènec, se convierten en un documento que nos acerca, de manera directa y a menudo conmovedora, a una de las facetas menos conocidas del Estado. Núria pasó seis años en prisión. Este libro es su testimonio.